Un parto es uno de los momentos más importantes en la vida de una mujer. Es un acontecimiento que puede romper con muchas de las expectativas que nos habíamos creado alrededor de ese momento y en el que se ponen a prueba todos los sistemas del organismo femenino para hacer posible el nacimiento de una nueva vida.
El parto no termina cuando nace el bebé. Todo lo que ocurre durante ese proceso puede tener un impacto en la mujer, tanto en ese momento como durante su recuperación y en etapas posteriores.
El cuerpo cambia y se adapta y, además, tiene memoria. Guarda tensiones de lo que nos va ocurriendo.
Como sucede con muchos otros acontecimientos importantes de nuestra vida, durante el parto generamos memorias, adaptaciones y habilidades en diferentes áreas: física, química, emocional y energética.
La incertidumbre, el esfuerzo físico, las circunstancias que rodean al parto y todos los cambios que experimenta el cuerpo para que el alumbramiento sea posible pueden dejar diferentes huellas en la mujer.
Cada parto es diferente y cada mujer lo vive de una manera distinta. Por eso, también lo será la forma en la que su cuerpo responde y se adapta después.
¿Qué ocurre después del parto?
A lo largo de nuestra carrera nos hemos dado cuenta de la importancia que puede tener realizar un tratamiento holístico después del parto, con el objetivo de ayudar a la mujer a encontrarse en las mejores condiciones posibles para afrontar esta nueva etapa y la crianza.
Esta experiencia no surge únicamente de nuestra formación, sino también de las muchas mujeres que han confiado en nosotras a lo largo de los años.
Algunas han acudido a consulta poco después de dar a luz, mientras que otras han llegado años después buscando respuestas a dolencias que no relacionaban con un parto que habían vivido tiempo atrás, y se han sorprendido al descubrirlo.
En estos casos, resulta especialmente interesante observar qué ha ocurrido con el cuerpo y qué adaptaciones pueden haberse mantenido con el paso del tiempo.
Un enfoque que mira más allá del dolor y la patología.
Desde nuestro enfoque holístico, no buscamos centrarnos únicamente en una molestia concreta. Tratamos de observar a la persona en su conjunto para detectar qué puede estar afectándola y qué aspectos podemos trabajar.
Dependiendo de cada caso, el objetivo del tratamiento puede ser ganar movilidad, recuperar determinadas capacidades cognitivas, superar una emoción o trabajar sobre un estado bioquímico, entre otros aspectos.
Todo ello forma parte de una misma visión: ayudar a la mujer a recuperar capacidades y mejorar su calidad de vida.
Porque a veces una molestia que llevamos años arrastrando puede tener detrás una adaptación que comenzó mucho tiempo atrás.
No importa cuánto tiempo haya pasado.
Si acabas de dar a luz, cuidar de ti también es importante. La llegada de un bebé supone una gran transformación y es fácil que todas las atenciones se centren en el recién nacido, dejando las necesidades de la madre en un segundo plano.
Pero también es importante que la mujer tenga un espacio para observar cómo se encuentra, qué ha cambiado en su cuerpo y qué necesita para afrontar esta nueva etapa.
Y si tu parto fue hace años podemos revisar aquello que todavía te está afectando.
A lo largo de nuestra experiencia hemos acompañado a mujeres que acudieron a consulta por molestias que llevaban años presentes y que comenzaron después de un parto.
Por eso, tanto si acabas de dar a luz como si tu parto fue hace años, te animamos a consultarnos tu caso.
En Clínica Herranz podemos ayudarte a observar qué puede estar influyendo en cómo te encuentras y plantear un tratamiento adaptado a tus necesidades: cuidar a la mujer después del parto también es cuidar su salud y su calidad de vida.