Prolapso y suelo pélvico: cómo mejorar los síntomas con fisioterapia

Hoy quiero compartir el caso de una paciente de 50 años que acudió a consulta por una sensación de peso en la zona pélvica y que, con un tratamiento adaptado a sus necesidades, consiguió aliviar las molestias y mejorar el funcionamiento de su musculatura abdominal.

¿Qué es un prolapso y qué órganos puede afectar?

El prolapso es el descenso o desplazamiento de un órgano o una estructura anatómica de su posición habitual. En las mujeres, los más frecuentes afectan a la vejiga y al útero, aunque también puede producirse un prolapso de la uretra o del recto.

Es frecuente que aparezca después de uno o varios partos, aunque también puede afectar a mujeres que no han sido madres. Otros factores, como determinados traumatismos o el sobrepeso mantenido durante años, pueden influir en su aparición.

Los síntomas dependen del tipo de prolapso y de cada persona. Algunas mujeres sienten presión o pesadez en la zona pélvica, especialmente cuando están mucho tiempo de pie. En otros casos, pueden aparecer molestias relacionadas con la orina o las deposiciones.

Caso clínico: sensación de peso en la zona pélvica a los 50 años

La paciente que llegó a consulta tenía 50 años y había sido diagnosticada de prolapso. Su principal molestia era una sensación de peso en la zona pélvica que aumentaba cuando permanecía de pie.

A pesar de haber tenido dos partos, no había notado síntomas hasta esa edad. Al revisar su historia clínica, encontramos un antecedente que podía estar relacionado con el inicio de las molestias: una cirugía abdominal.

¿Qué papel podían tener las cicatrices abdominales?

Durante la valoración, examiné las cicatrices de la cirugía y realicé varias pruebas para observar cómo utilizaba el abdomen en movimientos cotidianos, como levantarse de una silla, toser o empujar un objeto pesado.

Estas pruebas mostraron que el músculo transverso abdominal no estaba funcionando correctamente. Este músculo forma parte de la musculatura profunda del abdomen y ayuda a estabilizar el tronco y a gestionar las presiones que se generan dentro del abdomen al movernos.

La valoración nos llevó a considerar que esta alteración podía estar influyendo en la forma en que la paciente gestionaba esas presiones, sobre todo al estar de pie, y contribuir a las molestias que sentía.

¿En qué consistió el tratamiento de fisioterapia?

El tratamiento se centró en mejorar la movilidad de los tejidos abdominales y en recuperar, en la medida de lo posible, la función y la coordinación de la musculatura abdominal y del suelo pélvico.

Para ello, trabajamos en tres áreas:

  • Tratamiento manual de las cicatrices abdominales, para mejorar la movilidad de los tejidos.
  • Reeducación postural de la pelvis y la columna, adaptada a las necesidades de la paciente.
  • Ejercicios de conciencia corporal para ayudarla a recuperar la función del transverso abdominal y aprender a utilizarlo mejor en sus actividades diarias.

El objetivo era mejorar la coordinación muscular y la gestión de las presiones abdominales para reducir las molestias y facilitar sus actividades cotidianas.

Evolución: mejora de los síntomas y de la función abdominal

Durante las semanas posteriores al inicio del tratamiento, la paciente dejó de sentir la sensación de peso en la zona pélvica. En unos tres meses, también había mejorado su capacidad para utilizar la musculatura abdominal durante las actividades diarias.

Actualmente, acude a consulta dos o tres veces al año para revisar las cicatrices y comprobar cómo funcionan y se coordinan la musculatura abdominal y el suelo pélvico.

¿Puede la fisioterapia ayudar en caso de prolapso?

Es importante distinguir entre el descenso del órgano y las molestias que puede provocar. La fisioterapia no hace que el órgano vuelva necesariamente a su posición original ni elimina el prolapso, pero puede ayudar a mejorar determinados síntomas y la función de la musculatura implicada.

En función del tipo de prolapso, su gravedad y las molestias que produzca, el profesional sanitario puede recomendar distintas opciones de tratamiento, incluida la cirugía cuando sea necesaria.

Si notas sensación de peso o presión en la zona pélvica, especialmente al estar de pie, o tienes molestias relacionadas con la función urinaria o intestinal, es recomendable consultar con un profesional para valorar tu caso y conocer las opciones disponibles.

¿Necesitas ayuda con tu suelo pélvico?

En Clínica Herranz estudiamos cada caso de forma individualizada para comprender qué puede estar influyendo en las molestias y plantear un tratamiento adaptado a cada persona.

Si quieres consultarnos tu caso, puedes llamarnos al 684 617 474.

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