Nuestra visión de fisioterapia holística hace que en ocasiones encontremos las causas que conllevan dolores, malestar y secuelas físicas en nuestra entrevista previa. Hacemos preguntas sobre muchos temas por ejemplo hábitos alimenticios o rutinas y vemos que en ocasiones los problemas son producidos directamente por nuestros pacientes de forma inconsciente.
Vamos a mostrar un ejemplo analizando la forma de comer con la tensión abdominal y las malas digestiones.
¿Cómo comer rápido afecta la hipoclorhidria?
- Mayor carga digestiva:
Al comer rápido, la masticación es insuficiente, y los alimentos llegan al estómago en trozos grandes, lo que dificulta la acción del ácido clorhídrico, que es escaso en la hipoclorhidria, y de las enzimas digestivas.
- Producción de gases y distensión:
La dificultad en la digestión puede llevar a la fermentación de alimentos en el intestino, produciendo gases y sensación de hinchazón o distensión abdominal.
- Relajación del cardias y reflujo:
La falta de ácido puede hacer que la puerta entre el esófago y el estómago, el cardias, se relaje o no se cierre correctamente. Esto permite que los alimentos y el poco ácido gástrico suban al esófago, causando ardor y reflujo.
¿Problemas para digerir la comida? La hipoclorhidria podría ser la culpable.
La hipoclorhidria es la disminución de la secreción de ácido clorhídrico (HCl) en el estómago, un proceso que puede aparecer a cualquier edad, pero que se vuelve más frecuente conforme avanzamos en los años. Se estima que hasta un tercio de las personas mayores de 60 años presentan aclorhidria (ausencia total de ácido). Este problema también puede estar asociado al uso prolongado de fármacos como los inhibidores de la bomba de protones (conocidos popularmente como “protectores gástricos”), antiácidos, gastritis crónica atrófica de origen autoinmune, o a la infección por Helicobacter pylori.
El ácido clorhídrico cumple funciones esenciales en el estómago:
- Función protectora: la acidez gástrica mantiene a raya el crecimiento de microorganismos patógenos. Cuando disminuye, aumenta el riesgo de sobrecrecimiento bacteriano u otras infecciones intestinales, además de favorecer intolerancias y alergias, ya que proteínas insuficientemente digeridas estimulan respuestas inmunológicas inadecuadas.
- Función digestiva: el HCl participa en la activación de enzimas digestivas y en la degradación de proteínas, facilitando el aprovechamiento de los aminoácidos. Si este proceso falla, se producen malas digestiones, sensación de plenitud, diarrea, reflujo o distensión abdominal.
- Función estimulante: el ácido clorhídrico contribuye a la secreción del resto de jugos gástricos, por lo que su déficit altera el equilibrio global del proceso digestivo.
Las consecuencias de la hipoclorhidria son múltiples. Entre ellas destacan:
1. Deficiente absorción de nutrientes clave como vitamina B12, hierro y magnesio.
2. Incremento del riesgo de osteoporosis.
3. Mayor vulnerabilidad frente a infecciones digestivas, sensibilización alimentaria, intolerancias y alergias, además de asociación con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades autoinmunes.
¿Qué puede hacer el fisioterapeuta?
Si bien el diagnóstico y tratamiento principal de la hipoclorhidria es médico, el fisioterapeuta puede ayudar de varias maneras:
- Manejo del dolor y la tensión:
A través de técnicas de liberación miofascial, masaje terapéutico y ejercicios diafragmáticos para aliviar la tensión abdominal y el dolor asociados a las malas digestiones.
- Manejo del dolor y la tensión:
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- Educación postural:
Enseñar posturas adecuadas para favorecer la digestión y reducir la presión sobre el abdomen.
- Educación postural:
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- Trabajo en equipo:
Colaborar con nutricionistas y médicos para ofrecer un enfoque integral, abordando tanto las carencias nutricionales como las secuelas físicas.
- Trabajo en equipo: